Conóceme un poco



 Hola💗

Sinceramente, aún no sé cual va a ser el rumbo de este blog. Siento que hay tantas cosas que escribir que nunca sé si va a ser suficiente, pero la gracia de la vida es enfrentarnos a este tipo de retos así que vamos a empezar.

Mi nombre es Anna, si, con dos "n". Este podría ser uno de los rasgos que más me distingue a simple vista, obviamente existen millones de Anna en todo el mundo pero en España no suele ser algo muy común, y lo primero que me suelen preguntar cuando me conocen es: ¿Tienes familia en otro país? Incluso mis rasgos físicos dan una pista sobre mi dualidad cultural. Mi padre es español y yo he nacido aquí, en Madrid, pero mi madre es irlandesa y me identifico mucho con las costumbres de ese país, a pesar de que gran parte de mi vida la he pasado en España. 

Tomando de base estas dos culturas que me definen, me gustaría comentar sobre cómo puede definir a una persona el tomar rasgos de diferentes culturas totalmente opuestas. En mi caso, cuando una persona conoce solo el exterior de mi, puede pensar que soy muy tímida, reservada y con poca confianza; y en realidad es verdad, pero eso es solo una mitad de mi. Con personas con las que tengo un vínculo muy profundo, como mi familia o algunas amigas, saco ese otro lado de mi, aquel que yo considero más "español" porque digo lo que pienso y me defiendo si algo no me parece justo, simplemente soy más abierta. Aunque es verdad que en algunas situaciones me gustaría cambiar mi forma de ser o de expresarme, pienso que es parte de mi identidad y demuestra que valoro mis relaciones personales.

Para poneros un poco en contexto sobre mi vida, a parte del aspecto cultural que ya he comentado, soy una chica muy inquieta y me encanta probar cosas nuevas, y esto lo digo porque a mis 18 años he probado muchísimas cosas para ir descartando lo que no me gusta, y aún así me queda mucho mundo por explorar. Empecé el colegio en mi pueblo, y de ahí conservo algunos amigos a pesar de que solo estuve dos años. Ahora bien, en tercero de primaria me enfrenté a mi primer reto: un centro integrado de música. Dicho así parece una especie de internado o algo, pero en realidad es un lugar maravilloso que combina la música y otras artes, con la educación ordinaria. Allí estuve seis años (creo que es lo máximo que he estado quieta en una misma institución educativa), por lo que fue el inicio de mi vínculo con el arte. De ahí tuve que tomar la decisión de elegir entre la música y la danza, porque iba a empezar el grado profesional en el conservatorio de danza y no podía compaginar ambas cosas. Esos dos años que estuve tan centrada en la danza fueron una mezcla de pasión y sufrimiento, pero sin duda me hicieron madurar y ser mucho más autónoma.

Podría estar más tiempo hablando sobre mi experiencia en el conservatorio desde tan pequeña, en como me influyó recibir tanto aprendizaje de distintos ámbitos, pero la verdad es que no acabaría nunca. Siento que esta es la mejor forma de empezar mi blog, porque además de conocerme un poco más, habéis podido observar cual fue mi primer contacto con la enseñanza artística más allá de la educación formal.

Creo que ya es hora de despedirme, gracias por acompañarme en esta experiencia :)

Hasta el próximo blog!!!

Comentarios

  1. ¡Qué trayectoria educativa tan interesante! Estoy muy emocionada de leer más acerca de tus experiencias en el conservatorio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Totalmente! Anna es increíble la de veces que te habrás tenido que adaptar a sitios nuevos y empezar experiencias desde cero. Eso dice mucho de ti y de cómo eres. Estoy deseando de seguir leyéndote.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El arte a través de carnaval

Cultura en el aula